Mientras se preparaba para lanzar en su juego 314 en Grandes Ligas el viernes 29 de junio de 1990, el mexicano Fernando “Toro” Valenzuela veía como sus compañeros seguían el final de un juego sin hit ni carrera de su excompañero Dave Stewart en Toronto.

Al salir a calentar, Valenzuela notó en el televisor que Stewart había completado el No-Hitter ante los Toronto Blue Jays y bromeó lanzando unas palabras al viento…

“Acaban de ver uno en la televisión; ahora van a ver uno en vivo”, dijo el lanzador mexicano, quien tras iniciar el partido contra los St. Louis Cardinals y ver como su equipo le cometía un error, nunca imaginó que 119 pitcheos después agregaría una hazaña más al libro de récords de Grandes Ligas.

Incluso, ni de la jugada final del partido se enteró, pues se notó en la primera declaración que hizo tras el juego a los medios locales.

“Me alegré de ver a (Mike) Scioscia corriendo hacia el montículo desde el plato. Solo entonces supe que había terminado. Gracias a Dios Alfredo Griffin atrapó y tiró”, expresó Valenzuela sobre el final del partido.

Pero el paracorto Griffin no fue el que atrapó el batazo final del juego, sino el segunda base Juan Samuel, por lo que al recordarle a Valenzuela quien hizo la jugada que terminó el histórico juego, el mexicano echó a reír.

“Eso te muestra lo emocionado que estoy”, agregó el sonorense esa noche. “Este es un gran momento para mí”.

El 29 de junio de 1990 quedó en el libro de récords al establecerse –hasta la fecha– como el único día en la historia moderna en que dos pitchers han lanzado juegos sin hit ni carrera, y con un ingrediente extra, en países diferentes, Canadá y Estados Unidos.

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