En tiempos de relaciones diplomáticas tensadas por la administración del presidente Donald Trump, el deporte tenderá un puente para vincular (también económicamente) a Estados Unidos y Cuba: la Federación Cubana de Béisbol (FCB), las Grandes Ligas de Estados Unidos (MLB) y la Asociación de Jugadores de la MLB (MLBPA) firmaron un convenio que permitirá que los jugadores nacidos en la isla mayor de las Antillas se desempeñen en el principal certamen de este deporte del planeta sin violar la legislación de su país de origen.

 

El acuerdo, producto de tres años de intensas negociaciones reservadas y que entró en vigencia este miércoles, establece que los beisbolistas que juegan en la Serie Nacional y en el resto del sistema de competencias de Cuba puedan ser contratados por cualquiera de los 30 equipos de las Grandes Ligas sin perder su residencia en Cuba ni su vínculo con el béisbol cubano, por lo que podrán representar al seleccionado de su país.

 

A partir de este pacto, la FCB deberá liberar a cualquier jugadorcontratado mayor de 25 años o que acumule al menos seis años de experiencia en la Serie Nacional cubana si algún equipo de las Grandes Ligas abona una tasa de liberación (cuyo monto no fue revelado), que será independiente del contrato que dicho jugador pueda firmar luego con la franquicia.

 

Además, el ente rector del béisbol cubano podrá liberar a jugadores que no cumplan estos requisitos, los cuales podrían ser contratados como amateurs en las Grandes Ligas. El convenio también alcanzará a jugadores que hayan emigrado a terceros países para intentar llegar a Estados Unidos y que no lo hayan logrado y se reinserten en el sistema competitivo cubano.

 

Sin embargo no se hará extensivo a los deportistas que hayan desertado y ya se estén desempeñando en el Estados Unidos. En principio, seguirán vetados para representar a su país.

 

“El convenio contribuirá a frenar actividades ilícitas como el tráfico de personas, que durante varios años han puesto en riesgo la vida e integridad física de muchos jóvenes talentos del béisbol cubano y de sus familias”, valoró la FCB a través de un comunicado oficial.

 

Durante el último lustro, alrededor de 300 beisbolistas cubanos, algunos grandes figuras como Yasiel Puig o Yulieski Gurriel, abandonaron ilegalmente la isla para jugar en Estados Unidos. Muchos de ellos recurrieron a organizaciones delictivas dedicadas a la trata de personas, que en casos como el de Puig llegaron a extorsionarlo y a amenazarlo de muerte supuestamente por no haber cumplido con el pago de la cifra acordada.

 

“Saber que la próxima generación de jugadores cubanos no deberá pasar por el sufrimiento que experimentaron los del pasado es la realización de un sueño imposible para nosotros. Por fin acabará la explotación por parte de contrabandistas y agencias sin escrúpulos que se aprovechaban de los peloteros cubanos. A la fecha, sigo siendo acosado por ellos”, reveló José Abreu, de los Chicago White Sox, quien juega en Estados Unidos desde 2013.

 

En la misma sintonía se manifestó Rob Manfred, comisionado de la MLB, quien sostuvo que el convenio “permitirá a la próxima generación de jugadores cubanos buscar su sueño sin tener que pasar muchas de las adversidades vividas por jugadores actuales y retirados de las Grandes Ligas”.

 

El acuerdo, que es similar al que la MLB tiene con las federaciones de Japón, Corea del Sur y Taiwán, representará para el béisbol cubano una fuente de ingreso de divisas y marcará una pequeña pero simbólica distensión en el bloqueo económico que Estados Unidos sostiene desde hace casi seis décadas sobre la isla, que había iniciado un proceso de relajación durante la administración de Barack Obama y que volvió a endurecerse con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

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