HERMOSILLO, Son. (apro).- La Liga Mexicana del Pacífico (LMP) resolvió sancionar con 100 mil pesos a Román Benjamín Gil Aguilar, mánager del Club de Beisbol Tomateros de Culiacán, que realizó señas obscenas durante el festejo de campeonato de este equipo el pasado 29 de enero.

Omar Canizales Soto, presidente de la LMP, notificó al timonel de la “nación guinda” que las señales corporales en detrimento de los clubes de beisbol que habían derrotado para lograr el trofeo “atentan totalmente contra la imagen de lo que representa la institución Club Tomateros de Culiacán, la Liga Mexicana del Pacífico y sus agremiados”.

 Según la circular, con sus acciones, Gil Aguilar violentó la cláusula cuadragésima segunda, inciso J, de los estatutos de la LMP, así como el artículo 10.02 del Reglamento de Trabajo, que a la letra dice: “Mantener actitudes de trabajo, disciplina y respeto. Igualmente incrementar las relaciones armónicas con los diferentes medios de comunicación, autoridades civiles, militares y deportivas; con las organizaciones del beisbol profesional mexicano y del extranjero”.

Asimismo, en la notificación contra el jefe de la novena sinaloense se le advirtió que en la próxima reunión de presidentes de clubes “podría determinarse una sanción adicional a la ya establecida. En el caso de que así resulte, se le informará de manera oportuna”.

En tanto, se le conmina a que en lo sucesivo se abstenga de incurrir nuevamente en el incumplimiento de cualquiera de las obligaciones que impone el Reglamento de Trabajo o de lo contrario “podría ser expulsado de la LMP”.

La beligerante relación de Benjamín Gil con el resto de los clubes ha tenido varios pasajes.

El más conocido, por el que lo castigaron, fue el del pasado 29 de enero, cuando el líder de la escuadra tomatera se encontraba a bordo del camión de la victoria que pasearía a los campeones de la LMP y al tomar el micrófono mencionó:

“Ustedes quieren que yo diga algo, pero no lo voy a decir; no lo voy a decir, pero vean bien…”, justo en ese momento agitó su brazo de arriba a abajo con la mano empuñada en repetidas ocasiones, ocasionando una algarabía entre la fanaticada.

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